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El ‘Homo erectus’ no era tan esbelto como se pensaba y tenía un pecho “ancho y profundo” como los neandertales

Investigadores del Museo de Historia Natural de Londres han encontrado evidencia de que el ancestro primitivo de los humanos conocido por ser capaz de correr largas distancias, el ‘Homo erectus’, tenía en realidad un “pecho ancho y profundo” como los neandertales, según un estudio publicado esta semana en la revista Nature Ecology and Evolution.

Anteriormente, los expertos pensaban que estos homínidos debían haber tenido un cuerpo mucho más delgado que les permitiera correr largas distancias, pero los nuevos resultados han revelado que los ‘Homo erectus’ tenía una constitución más robusta y aun así pudo continuar siendo un buen corredor.

El grupo de científicos examinaron por primera vez los restos de la caja toráxica del esqueleto de un ‘Homo erectus’ conocido como Turkana Boy. Se trata de un esqueleto casi completo de aproximadamente 1,5 millones de años descubierto en Kenia. Con la ayuda de técnicas modernas de imagen y reconstrucción, los investigadores pudieron estudiar su pecho y entender cómo esta especie habría respirado.

Los expertos compararon la forma de la caja torácica con la de los humanos modernos y un neandertal y la investigación reveló que el ‘Homo erectus’ tenía una caja torácica “ancha y profunda” como la de los neandertales, en lugar del pecho más largo y aplanado de los humanos modernos. Fred Spoor, autor principal del estudio, señaló que la especie se habría parecido “más a un jugador de rugby que a un atleta delgado”.

Evolución humana

Spoor además considera que este hallazgo tiene importantes implicaciones para nuestra comprensión de la evolución humana. “Parece que la forma del cuerpo humano moderno evolucionó más recientemente de lo que se pensaba anteriormente”, explicó.

Los humanos modernos, el ‘Homo sapiens’, tenemos una forma del cuerpo relativamente delgada y una estatura alta, diferente a los neandertales, que eran más robustos y pequeños. Los científicos habían asumido durante mucho tiempo que la forma de nuestro cuerpo se originó con el ‘Homo erectus’, pero ese puede no ser el caso.

“La forma de nuestro propio cuerpo con su pecho plano y alto y su estrecha pelvis y caja torácica, probablemente apareció recientemente en la evolución humana, con nuestra especie, el ‘Homo sapiens'”, concluyó Scott Williams, de la Universidad de Nueva York y coautor del estudio.

Los autores especulan con que estos cambios en la forma de nuestro cuerpo pueden influir en mejorar las capacidades de respiración para correr largas distancias y realizar otras actividades de resistencia. “El ‘Homo erectus’ quizás no era el corredor de larga distancia delgado y atlético que imaginamos”, agregó Spoor.

Fuente: Actualidad RT https://actualidad.rt.com/

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